jueves, 30 de abril de 2009

Realidad en Alfred Rosenberg

Realidad en Alfred Rosenberg

A pesar de no desarrollar un complejo sistema filosófico que describa la realidad y todos sus aspectos colaterales, Rosenberg menciona lo que la realidad significa para él y para muchos otros filósofos alemanes del siglo XVIII y XIX. Rosenberg sostiene que:
"Para el auténtico filósofo metafísico teutón, la realidad no es un hecho describible que pudiese ser integrado en una cadena de causa y efecto o acción y consecuencia. Para él esto es un postulado subjetivo en relación a un evento o narrativa. Así, el germano no demanda la creencia en las asombrosas obras de Cristo como eventos reales. Para él se vuelven tan reales en la medidad en que son creidas" 
Me parece que esta concepción de realidad es acertada en cuanto considera para su realización un aspecto fundamental para la filosofía: su momento histórico. Y lo considero así por que al igual que otros filósofos germanos de la época toma un enfoque subjetivo sobre los eventos que rodean a la realidad. 

martes, 21 de abril de 2009

El corazón en la filosofía


“El corazón tiene razones que la razón no entiende”


El famoso aforismo de Blas Pascal en su apología de textos, es un buen ejemplo de cómo la razón deja un resquicio necesario para que el corazón asuma ese aspecto que se escapa a lo inmediatamente explicable, más no a lo meramente razonable.

Desde los inicios de la historia de la filosofía vemos una constante reacción fragmentada al intentar conciliar la relación que hay entre la razón y el corazón. De hecho, la gran mayoría ha procurado negar una naturaleza racional al hablar del corazón o de los sentimientos y pocos han procurado conciliar esta relación.

Por ejemplo, Platón afirmaba que existían dos tipos de almas, una inmortal que residía en la cabeza y otra mortal que habitaba en el corazón y que por tanto, albergaba sentimientos. Aristóteles afirmaba que había sólo un lugar para las dos almas, y este era el corazón. San Agustín habla del corazón en algunos segmentos aislados de sus obras, otorgando cierto carácter a su concepción y al de la esfera afectiva. En la filosofía moderna Pascal decía que el corazón y la razón eran dos caminos igualmente validos para conocer la verdad. Entre muchos otros autores modernos que si no hablaban directamente del corazón como tal si hablaban de lo sus manifestaciones concretas.

Lo interesante del tema, es que aun con tantos años de filosofía, pocos hablan del corazón o de los aspectos que en él circundan, lo cual indica que se trata de un problema de conocimiento el querer conciliar este aspecto humano con su razón de ser.

El hecho del cual partimos es que pensar en el corazón o en los sentimientos que de él en todo caso derivan, implica hablar de subjetividades, que en un momento están y al siguiente no, la mayoría de las veces sustentadas en un plano no del todo explicito en su aspecto racional. Si a ello atribuimos no sólo la concepción moderna del hombre, sino la concepción posmoderna de lo que ahora se podría hablar del corazón, nos encontramos no sólo con un problema de fragmentación entre la razón y el corazón como dos cosas distintas, sino casi irreconciliables. Es decir, que el hombre de la sociedad contemporánea se encuentra en una era líquida donde las razones del corazón no son lo suficientemente validas para ser tomadas en serio con las propias exigencias personales de felicidad, bien, belleza, trascendencia… Sino que ahora es necesario que el deseo se adecue a los aspectos de la existencia que son mayormente controlables y que no exigen demasiada fatiga para obtener el resultado deseado.

En este sentido, es necesario preguntar, no sólo porque la filosofía no tiene una notable historia en este tema, sino quienes han ido al fondo de esta cuestión y cuál ha sido el método por el cual podemos constatar que la razón y el corazón son dos aspectos fundamentales para poder hablar de algo verdaderamente humano.

La realidad en Levinas.




Pensamiento de Emmanuel Lévinas sobre la realidad.
En el desarrollo de la filosofía de Emmanuel Lévinas [1906, Lituania – 1995, París], el problema acerca de la comprensión de las nociones de ‘realidad’ y ‘existente’ comporta una centralidad en la evolución del pensamiento de este autor. Así vemos, como en la gran parte de su obra, Lévinas se adentra profundamente en la problemática de la realidad mediante un modo de proceder fenomenológico, heredero de Husserl.
Pues, tanto en Husserl como en Lévinas, el tema de realidad se encuentra fundamentalmente ligado al sujeto [existente, en Lévinas]. ‘Lo real’ es aquello que el sujeto percibe, aquello hacia lo cual su intención se dirige, no una simple res extensa [Descartes] independiente del sujeto. Particularmente en Lévinas, la realidad es una formación modular que se abre tanto desde el existente y su relación con el mundo, como desde el existente y su choque con la alteridad.
La importancia de esta problemática dentro del contexto de la filosofía contemporánea del siglo XX, se debe a que el pensamiento de Emmanuel Lévinas ha marcado un hito de creciente reconocimiento tanto en el pensamiento francés como occidental, en general. La importancia del tema de la realidad dentro del campo filosófico, se remonta en Lévinas a los inicios de su reflexión y a los afortunados contactos filosóficos con Edmund Husserl, quien fue su maestro, y Martin Heidegger. Este último, quizás el más importante filósofo del siglo XX. Pues, Heidegger es quien recupera la metafísica como la ciencia del ser, es decir, quien recupera la ontología como lo fundamental de la Filosofía y replantea radicalmente el camino seguido por la filosofía clásica.
Heidegger hace que el problema de Lévinas en torno a su comprensión de la ‘realidad’ y el ‘existente’ se enlace con el problema central de la filosofía occidental. Sin embargo, cierta distancia se abre entre el pensamiento de Lévinas y los planteamientos husseliano-heideggeriano.
Pues, por un lado, Husserl habla de ‘lo real’ como aquello que se presenta o puede presentarse a una conciencia y, por tanto, remite al modo intencional de enfrentarnos al mundo.Con lo cual se está diciendo que entre la conciencia y el fenómeno existe un nexo de reciprocidad indisoluble: no hay conciencia que no sea de un fenómeno, ni fenómeno que no sea para una conciencia.
Así, este dirigirse continuado hacia aun objeto de conocimiento es lo que define a la conciencia como intencionalidad, pues la conciencia es conciencia en tanto es intencional. Mas, decir que la conciencia es siempre conciencia de objetos no nos permite salir del ámbito de la conciencia, pues el objeto intencional de la conciencia es siempre la vivencia de la conciencia con la cual coincide. Debemos entender por Intencionalidad ese tender constitutivo y continuado hacia afuera, hacia el mundo mismo; un ‘hacía’ continuado que puede ser cumplido (Erfüllung) o puede darse como un desengaño (Enttäuschung).
Por otro lado, en Heidegger tanto el Dasein como la realidad [lo que está-ahí-a a-la-mano] sólo son posibles dentro del ámbito de comprensión de ser, el Verstehen heideggeriano. Pues, ya en Ser y Tiempo el intento de Heidegger es el de introducirse en la problemática ontológico-existencial del Dasein. Así, desde el comienzo Heidegger nos señala que la pregunta por el sentido del ser [Die Frage nach dem Sinn von Sein] sólo es posible si se da algo así como una comprensión del ser.

Pues, al modo de ser del ente que llamamos Dasein le pertenece la comprensión del ser. En Lévinas, en cambio, la relación del existente con el mundo, con el arte [exostismo], con lo otro, remite a una relación aún más esencial que cuestiona la identidad absoluta del Yo de la modernidad. Esta relación pretende fundar su posibilidad de ser en otra cosa que ser.
Así, es posible ver otra cara de la realidad, que no responde al contacto mundano con las cosas, sino al impacto del otro que me golpea… Que me saca de la cotidianeidad y me hacer ver-lo y ver-me desde otra perspectiva, ya no más desde mi posición formal como existente.
Pero, a qué se refiere definitivamente Lévinas cuando habla de realidad, qué nos está diciendo… ¿Se refiere exclusivamente a nuestra relación con el mundo, o quizás a nuestra relación cara - a - cara con el otro, e incluso a nuestra relación exótica con el arte…? el tratamiento de tal concepto no es del todo una ambigüedad, pues responde a un pensamiento que pretende explicar la realidad en su modularidad. En Lévinas, la realidad aparece como tal de distintos modos en un mismo instante. Y es allí, en aquellos ‘modos de aparecer’ de la realidad donde intenta adentrarse.
Por tanto, me parece fundamental intentar aproximarse a la comprensión de la realidad en Lévinas, como modo de introducir su pensamiento dentro del cuerpo filosófico. Pues, este tema corresponde a unos de los mayores problemas metafísicos a los cuales la Filosofía ha dedicado su atención.

lunes, 20 de abril de 2009

RACIONALIDADES ESPECIFICAS

Nos dice Michel Foucault, en su manuscrito titulado El sujeto y el poder, que uno de sus principales objetivos al elaborar su pensamiento ha sido, el elaborar una historia de los diferentes modos por los cuales los seres humanos son constituidos en sujetos, es decir, en como se constituye la subjetividad; su teoría resalta tres formas de objetivaciones que producen al sujeto: la vida, el trabajo y el lenguaje; otro modo de objetivación es lo que el llama “prácticas divisorias” y que lo explica, concibiendo al sujeto dividido tanto en su interior como dividido de los otros, como ejemplo tenemos: el loco y el cuerdo; el enfermo y el sano, los criminales y los buenos chicos. Y un tercer modo lo desarrolla, en la transformación que hacen de sí mismos los sujetos, tomando como referencia a la sexualidad, en el sentido de como los hombres han aprendido a reconocerse a sí mismos como sujetos de la "sexualidad".

Foucault hace referencia a lo que llama, las "necesidades conceptuales", especificando que la conceptualización no debería estar fundada en una teoría del objeto, ya que el objeto conceptualizado no es el único criterio para una buena conceptualización, por lo que invita a tomar en cuenta las condiciones históricas que motivan nuestra conceptualización. “Es necesaria una conciencia histórica de nuestras circunstancias actuales”. La segunda cuestión a revisar es el tipo de realidad con la que tratamos. Es decir, que más allá de estudiar a un objeto como fenómeno, debemos tomar en cuenta, como se ha dicho los aspectos históricos que acontecen, así como la realidad en que se desarrolla, lo cual sólo es concebido por un sujeto que es influenciado por procesos históricos y la realidad que lo circunda.
Los orígenes en dicho modo de pensar, se remontan a Kant, quién va a establecer que el rol de la filosofía es “prevenir a la Razón de ir más allá de los límites de lo que es dado en la experiencia, pero desde esta época, -es decir con el desarrollo de los estados modernos y la organización política de la sociedad-” el rol de la filosofía también ha debido mantenerse atenta a los abusos del poder de la racionalidad política. “Todo el mundo es consciente de hechos tan banales, pero el hecho de que sean banales no significa que no existan. Lo que debemos hacer con los hechos banales es descubrir qué problemas específicos y quizás originales están conectados con ellos.”
Para Foucault, se vuelve conveniente “no tomar como un todo la racionalización de la sociedad o de la cultura, sino analizar tales procesos en diversos campos, cada uno en referencia a una experiencia fundamental: locura, enfermedad, muerte, crimen, sexualidad y así sucesivamente.” Considera que la palabra racionalización es peligrosa; por lo que propone analizar racionalidades específicas, más que invocar constantemente al Progreso y a la racionalización en general.
Foucault encuentra en el texto publicado por Kant titulado ¿Que es la Ilustración?, la tarea de un filósofo, por investigar no sólo el sistema metafísíco o los pilares del conocimiento metafísico, sino un evento histórico, un evento contemporáneo. Se trata de responder a la preguntas: ¿Qué está ocurriendo en este preciso momento?, ¿Qué nos está sucediendo?, ¿Cuál es el mundo, el período, este preciso momento en el que estamos viviendo?, que en otras palabras se trata de responder a la pregunta ¿Qué somos?, y que Foucault compara con la pregunta cartesiana, “¿Quién soy?. ¿Yo, como único pero universal y ahistórico sujeto?, Yo, para Descartes ¿es cada uno de nosotros, en cualquier sitio y en cualquier momento?”. Kant va más allá al preguntarse ¿Que somos nosotros?, en un momento determinado de la historia; aparece como un análisis en dos sentidos, del nosotros y de nuestro presente, aspecto que va a ir tomando mayor importancia con Hegel, Nietzche, y que como lo postula Foucault, la probabilidad de ser el problema filósofico más certero el del problema del presente y de lo que somos, en este preciso momento. Y que no sea un objetivo en sí, saber que somos, sino rechazarlo, “imaginarnos y construir lo que podríamos ser”, liberándonos, de “la simultánea individualización y totalización de las modernas estructuras de poder”.
En este sentido, parece ser muy clara la postura de Foucault, respecto de la razón, la cual asegura no debe ser exaltada, pero si tomada en cuenta en su racionalidades especifícas. El filósofo ésta proponiendo inclusive, que es por medio del conocimiento de las condiciones históricas y de una conciencia histórica en como podremos por medio de la razón develar la realidad.

viernes, 3 de abril de 2009

¿QUÉ ES LA REALIDAD?


La pregunta por la realidad, y lo qué es ésta, así como a lo que nos conduce, podríamos decir que es tan antigua como la pregunta por el ser, el conocimiento, la verdad y demás problemas filosóficos fundamentales, por tanto, querer responder de una forma definitiva a esta pregunta es por de más pretencioso, no obstante, es preciso acercarnos a esta noción, ya que como filósofos no podemos renunciar a abordar un tema tan importante, no sólo para la filosofía, sino también importante para justificar nuestra propia existencia y nuestra relación con las cosas, con los demás, con el mundo y en última instancia con Dios.
Entremos, pues, en materia, en primera instancia podemos decir que la realidad es un dato, es algo que nos sale al encuentro y de lo cual no nos podemos eludir, ni emancipar. Acerquémonos un poco más al concepto y tomemos en cuenta la aportación que Luigi Giussiani nos ofrece “La realidad es algo con lo que nos topamos, es un dato, y la razón es el nivel de la creación en el cual ésta se vuelve consciente de sí” , esta afirmación conlleva algunas problemáticas que abordaré a continuación, en primer lugar hemos de admitir que la realidad es algo objetivo y que en cierto modo está “fuera” de nosotros, por otro lado, la razón es el lugar en el cual hacemos “consciente” esa realidad, por tanto la realidad sólo cobra sentido en la medida en que ésta se hace presente a la conciencia, al menos es lo que en primer lugar podemos interpretar de lo que arriba está citado, sin embargo, creo que es conveniente puntualizar algo más, porque si no caeríamos en un subjetivismo en el que la realidad sólo es tal en mi conciencia, lo cual está muy de acuerdo con la idea moderna de realidad, pero no creo que ésta sea la postura de Giussiani, y para justificar esto traigo a cuento la noción de experiencia que el mismo autor nos brinda: “La experiencia es la relación que se produce entre la libertad del hombre y la realidad en la que se haya inmerso” , aquí podemos complementar lo dicho anteriormente acerca de la realidad, es decir, por un lado la realidad sí está fuera de nosotros, pero a la vez estamos inmersos en ella, y sólo la captamos en la medida en la que la experimentamos, y en un segundo momento la razón nos ayuda a darle su justo lugar a la experiencia.
Con lo anterior, puedo decir, que esto es lo que salva la noción de realidad del subjetivismo, pero demos un paso más. Es aquí donde inevitablemente cito a Zubiri, quien también aborda el tema de la realidad, en su sentido más radical, en el que ya no es la razón, la que nos significa y nos hace consciente la realidad, sino más bien es la inteligencia, y una inteligencia que es sentiente en la que lo sensible y lo inteligible se presentan en un doble movimiento, y en el cual la realidad aparece en su forma más pura. En Zubiri el sentir y el inteligir son los dos actos de una sola facultad: la inteligencia sentiente, en la cual se actualiza la realidad. Digámoslo con todas sus letras: “Aprehendemos en impresión, no sólo que la cosa es real, y no sólo lo que esta cosa real es en realidad, sino que aprehendemos también que esta cosa es pura y simplemente real en la realidad” . Con esto lo que Zubiri quiere decir es que ya estamos en la realidad, vivimos y nos desenvolvemos en ella, y la aprehendemos en su totalidad gracias a nuestra inteligencia que es sentiente, cuyo acto radical es aprehender la realidad.
Así pues la realidad, es algo más complicado que un mero dato objetivo, la realidad es algo, que considero, ésta más allá de lo objetivo y de lo subjetivo, la realidad, más que ser, está, es un estar, en el que, como ya dije, aún nosotros estamos instalados, por tanto, nosotros estamos siendo en la realidad, y nos enfrentamos a ella con nuestra inteligencia sentiente.

Bibliografía:
GIUSSIANI, Luigi, El hombre y su destino, versión digital.
ZUBIRI, Xavier, Inteligencia y razón, Madrid, Alianza, 1983, 354 págs.

jueves, 2 de abril de 2009

La amplitud de la razón


"No actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios". Ésta es una de las afirmaciones más fuertes que hace Benedicto XVI en su discurso en la universidad de Ratisbona, afirmación con la que justifica la irracionalidad de la violencia en cuestiones de fe, es decir, la religión, la fe y cualquier manifestación religiosa, no puede ser incitada por la violencia, sino por la razón, la razón es el vínculo que une a los hombres y que nos conduce al develamiento de las verdades últimas de la existencia.
Dentro de las diversas ideas que Benedicto XVI expone en su discurso, me ha llamado la atención la forma en la que aborda el tema de la razón, sobretodo en Occidente, que es donde la razón ha sufrido los mayores ataques, los cuales nos han dejado con una idea de razón sintetizada por el racionalismo y el empirismo, cuya máxima expresión es el desarrollo de la ciencia y de la técnica, pero de un ciencia que se circunscribe en el ámbito positivista, que ve en la materia, la única forma de acceder a la verdad y al conocimiento verdadero, y esta es pues, la idea moderna de razón.
Esta idea moderna de la razón, en vez de abrirnos a la riqueza de la misma, nos limita, ya que el plano de la ética y de la religión, queda relegada solamente al ámbito de la conciencia personal, por otro lado, bajo esta idea de Razón, el conocimiento de Dios es inaccesible, ¿esto no es pues, limitar al hombre en su reflexión, cuando justamente éste se pregunta por su origen y su finalidad?, esta es la crítica que subyace en el discurso de Benedicto XVI, por tanto la propuesta que él hace a los miembros de la universidad de Ratisbona, es pues, abrirse con valentía a la amplitud misma de la razón, en vez de negar su grandeza.
Por último, creo que no se pudo haber elegido un mejor texto para el inicio de este seminario, texto en el cual, se nos pone de manifiesto el desafío de la razón, el cual puedo definir como la integración de lo material y lo espiritual, lo ético y lo pragmático, lo empírico y lo metafísico, en el cual converge el hombre, su historia, sus creencias, su cultura, y en última instancia, su forma de concebir a Dios y de relacionarse con él.

miércoles, 1 de abril de 2009

El recto uso de la razòn para descubrir a Dios

Para San Juan el logos significa tanto razón como palabra, una razón que es creadora y capas de comunicarse. por medio de su Hijo que es palabra encarnada Dios quiere acercarse a los hombres, quiere darce a conocer al ser humano.
Dios se da a conocer a los hombres porque es la única criatura que puede reconoser y descubrir la presencia de Dios en su vida. y para ello es necesaria la fe, por que sin la cual no podemos descubrir esa presencia y también es necesaria la razón porque gracias a ella podemos comprender el mensaje que Dios quiere dar a los hombres. Por lo tanto podemos decir que razón y fe no están peleadas, ambas son necesarias, indispensables para reconocer al Ser Divino.